_Ximena Caraza: «El lujo contemporáneo reside en la historia, la autenticidad y la materia prima»
Referente en la diplomacia cultural y voz clave en la proyección internacional de México, Ximena Caraza, directora de la Fundación Casa de México y diplomática de carrera, se ha convertido en una figura esencial en el diálogo entre España y México. Con más de dos décadas impulsando proyectos culturales, educativos y empresariales, su labor ha consolidado un puente vibrante entre ambos países.
En esta conversación, Caraza reflexiona sobre su papel, los retos de liderazgo, el poder de la cultura como motor social y la evolución de Madrid, la ciudad que hoy también siente como hogar.
Dicen de ti que eres «la anfitriona de México en Madrid». ¿Qué significa, como profesional y como mujer?
Que se utilice esa expresión es algo que recibo con gratitud y también con mucha cautela. Más que una definición personal, la entiendo como una manera simbólica de referirse al trabajo colectivo que se realiza desde Fundación Casa de México en España.
En el plano profesional, mi labor consiste en contribuir junto con mi equipo a generar espacios de encuentro donde la cultura, la educación, la gastronomía, el arte y el empresariado de México puedan ser mejor conocidos en España.
Y como mujer soy consciente de la responsabilidad y la oportunidad que representa: en los últimos años, hemos visto cada vez a más mujeres talentosas asumir cargos de responsabilidad en diversas instituciones en España y Madrid, pero hace muy poco tiempo esto no era la normalidad. Vengo de un sector y una época en la que los hombres eran quienes asumían los cargos de liderazgo. Para mí es importante abrir camino para que otras mujeres puedan llegar.
Como diplomática, aportas lazos, generas conexiones. Pero vas un punto más allá y el ejemplo es claramente la Casa de México en España: no paraste hasta conseguir a los empresarios que aportasen los recursos para hacer realidad esta embajada cultural. ¿Cómo lo lograste?
Todo comenzó con una visión clara: México necesitaba un espacio propio en España que fuera un puente cultural, académico y empresarial. Para lograrlo, pensé en un enfoque estratégico de colaboración. No se trataba solo de pedir recursos, sino de construir un proyecto sólido, transparente y con impacto tangible. Presentamos a los empresarios y aliados la idea de una fundación que no solo promueve la cultura mexicana, sino que también genera valor social, educativo y empresarial. Y esto fue arropado por un empresario en especial que decidió financiar por completo el proyecto, nuestro mecenas y presidente, Valentín Diez Morodo. A través de este proyecto ha querido mostrar su gratitud tanto a México como a España. Es un gran ejemplo de filantropía que más empresarios deberían seguir.
"México es un país que se entiende con sabores y se celebra alrededor de la mesa. La cocina mexicana no solo alimenta: abraza, reúne, y cuenta historias."
Tus cargos son como el yin y el yang: gestora cultural y asesora económica. ¿De qué manera logras hacer convivir y crecer el etéreo mundo de la creación con la vertiente tan terrenal de los números?
Para mí, la cultura y la economía no son mundos separados, sino complementarios. La creatividad necesita de estructura y recursos para florecer, y la gestión económica se enriquece cuando se alimenta de ideas innovadoras y sensibilidad cultural. En Fundación Casa de México en España trabajamos con proyectos claros, medibles y sostenibles, pero siempre respetando la esencia de la creación artística. Cada exposición, cada taller o programa educativo se planifica con visión estratégica, pero también con pasión y cuidado estético. Yo siempre he dicho que la cultura necesita más conocimiento económico y la economía necesita más cultura.
Llevas todo el siglo XXI en Madrid y desde entonces has vivido la gran y afortunada transformación de la ciudad. ¿Cómo ha sido para ti este viaje?
Llevo viviendo en Madrid más de 25 años, es la ciudad donde han crecido mis hijos y donde he formado un hogar, estoy muy agradecida por todo lo que Madrid me ha dado.
Una ciudad que he visto crecer y evolucionar. He visto cómo la ciudad se ha abierto a nuevas ideas, cómo se ha convertido en un cruce de caminos, de proyectos y de personas.
Ha sido fascinante acompañar y, en algunos casos, impulsar la interacción de la cultura mexicana con esta transformación. Aún recuerdo lo difícil o casi imposible que era encontrar ingredientes mexicanos o los pocos restaurantes mexicanos que había….
La ciudad nos ha enseñado que la innovación y la tradición pueden convivir, y que la diversidad cultural es un motor de desarrollo social y económico.
Para mí, ha sido un viaje de aprendizaje constante y de celebración de lo que la cultura nos puede unir.
Tu padre era cafetalero y tu madre, gran apasionada de la cocina, llegó a ser presidenta de la Academia de Gastronomía de México. Más allá de los sabores, ¿qué trascendencia tienen un café compartido y una velada con buenos manjares en tu vida?
México es un país que se entiende con sabores y se celebra alrededor de la mesa. La cocina mexicana no solo alimenta: abraza, reúne y cuenta historias. En mi familia nos han inculcado la gastronomía como una forma de manifestación cultural, pero sobre todo como una forma de mostrar cariño hacia nuestros invitados. México y España se parecen mucho en cuanto a lo que sucede alrededor de una mesa; grandes comidas, sobremesas reposadas, amigos y familia brindando.
El ritual del café es sin duda uno de los más íntimos de la vida cotidiana: tomar un café con amigas, con tu pareja o al despertar. Para mí, estos momentos familiares me enseñaron a valorar la paciencia, la dedicación y el empuje para que las cosas sucedan.
Hoy, cada vez que compartimos la gastronomía mexicana en Casa de México, no solo mostramos platillos, sino historias, tradición y la capacidad de conectar con las personas a través del gusto y la emoción.
Casa de México en Madrid se ha consolidado como un puente cultural entre España y México. ¿Cuál dirías que ha sido el mayor logro de estos años?
Más allá de los números, el mayor logro ha sido generar vínculos genuinos entre personas, instituciones y comunidades. Hemos recibido a más de un millón doscientos mil visitantes y hemos organizado alrededor de mil actividades anuales en promedio, pero lo que realmente nos llena de orgullo es ver cómo cada exposición, cada concierto o taller se convierte en un espacio de encuentro, aprendizaje y diálogo. Que artistas, académicos, empresarios y público se inspiren mutuamente y construyan relaciones duraderas es, sin duda, el impacto más significativo.
¿Qué imagen de México cree que sorprende más al público madrileño cuando visita la Casa?
Muchos visitantes esperan un México de clichés y estereotipos; lo que encuentran es un país diverso y creativo, donde la tradición convive con la innovación. Desde los altares de muertos que reinterpretan nuestra historia con frescura, hasta la moda y el arte contemporáneo. México es un país que dialoga con el presente sin perder su raíz.
¿Qué diálogo cultural sientes que se genera entre artistas, creadores y públicos de ambos países?
Se genera un diálogo de respeto, curiosidad y aprendizaje mutuo. Los artistas mexicanos aprenden del contexto europeo, mientras que los creadores españoles se inspiran en nuestras tradiciones, colores y ritmos. Los públicos participan activamente, haciendo preguntas, compartiendo experiencias y estableciendo un puente afectivo que va más allá de la exposición o el evento. Es un intercambio vivo que enriquece a todos y fortalece la percepción de México como un país diverso y contemporáneo.
"La elegancia de México no se mide en ostentación, sino en la capacidad de transmitir identidad y sensibilidad. México es un país que entra a través de todos los sentidos, es un país que está en constante vibración."
México es un país de tradiciones artesanales exquisitas. ¿Cómo se relaciona esa herencia con la noción contemporánea de lujo?
El lujo contemporáneo, puede estar ligado a lo artesanal, a piezas elaboradas a mano, con tiempo, con gran maestría. No solo reside en lo material, sino en la historia, la autenticidad, la materia prima. Las piezas artesanales mexicanas, desde la filigrana de oro de Oaxaca hasta el arte plumario de San Luis Potosí, son un lujo porque representan dedicación, creatividad y continuidad de técnicas ancestrales hechas por maestros del arte popular. Cuando se valoran en un contexto contemporáneo, estas piezas muestran que el verdadero lujo es cultural, emocional y social.
Desde Casa de México, a través de nuestro programa Hecho a mano, celebramos dos veces al año una tienda, donde traemos una selección de piezas de arte popular, que muestran sin duda que la artesanía mexicana es lujo.
¿Qué piezas, sabores o expresiones culturales consideras que mejor representan la elegancia de México?
Elegancia para mí es una combinación de tradición y modernidad. Una pieza de arte popular o un textil bordado a mano, un mole cuidadosamente preparado, una guitarra de luthier o una interpretación de marimba o mariachi en vivo, todo refleja elegancia si está hecho con excelencia. La elegancia de México no se mide en ostentación, sino en la capacidad de transmitir identidad y sensibilidad. México es un país que entra a través de todos los sentidos, es un país que está en constante vibración.
¿Cuál es tu rincón favorito de Madrid cuando buscas inspiración?
Me gusta perderme en los barrios históricos, caminar por el Parque del Retiro o explorar pequeños espacios donde se percibe la historia viva de la ciudad. Madrid me encanta y le estoy inmensamente agradecida.
¿Y el lugar más ‘mexicano’ de nuestra ciudad (salvando las distancias con ‘tu’ casa)?
Diría que es cualquier espacio donde se celebre la cultura mexicana con autenticidad: desde un restaurante con Sello Copil (reconocido por su atenticidad mexicana), hasta un concierto de mariachi o una exposición de arte popular mexicano. Pero, por supuesto, Fundación Casa de México en España sigue siendo el punto de referencia, el lugar donde México se siente más cercano, vibrante y vivo en Madrid.